10/23/2014

de cómo el primer peronismo resolvió su crisis de restricción externa



Todo proyecto de inclusión con justicia social , independencia económica y soberanía política enfrenta en su despliegue crisis - políticas y socioeconómicas-  de notable profundidad. Es más , si el proceso de transformación es realmente eficaz debe enfrentarlas, es condición estructural por los intereses que afecta, debe administrar grandes niveles de conflictos políticos y socioeconómicos. Sin conflicto no hay política emancipatoria.

La crisis de la 125 y el megaconflicto político-social que supuso , es una muestra del tipo de intereses afectados y la reacción que provoca esta afectación por parte del Gobierno Nacional .

Su resolución como sabemos, fue en dirección de profundizar la perspectiva iniciada en mayo de 2003, tal el camino que el kirchnerismo transitó para superar la crisis, que a la postre no solo no supuso un retroceso en el despliegue del proyecto sino que se convirtió en un gran sistema identitario para las nuevas generaciones de kirchneristas. 

La actual etapa supone enfrentar una crisis de desarrollo donde la restricción externa, la ausencia de dólares en la economía, muestra una de sus aristas principales. Revisar la historia de la modalidad con que el peronismo inaugural ( antecedente inmediato de la etapa kirchnerista) enfrentó la crisis de restricción externa a mediados del siglo pasado , resulta de utilidad, no para copiar nada, tranquilidad a la ortodoxia siglo XXII!.

Se trata de observar que los cambios socioeconómicos coyunturales solo tienen sentido si la perspectiva política de inclusión con justicia social, soberanía política e independencia económica se sostiene sin claudicaciones del tipo "mantener lo bueno y cambiar lo malo", "ruptura y continuidad" y tonteras de ese estilo, risibles obviedades que pretenden torcer el rumbo bajo la apariencia de la autocrítica inteligente, siempre traficada bajo el ropaje del "pragmatismo", la "real politik" , la matriz ideológica neoliberal de izquierda o derecha , que destruyó el país en el lapso que va desde el año 1976 hasta mayo del año 2003.

El kirchnerismo desbarató la matrix de "real politik", y expresamente tomó decisiones estratégicas de gestión por fuera del pragmatismo de época, o acaso no el default que es una circunstancia , sino  el desendeudamiento como política de Estado, resultado de una decisión , estaba en la agenda de aquellos años?

Para nada, la reestructuración de deuda soberana resultó en su momento una iniciativa en contra de aquello que "marcaba el tablero" y recién que una década después de que Néstor Kirchner decidiera comenzar a implementarla en el año 2005, se convirtió en una alternativa transitada por muchos país real o potencialmente con consenso nacional e internacional.

Hoy Cristina garantiza esa perspectiva de profundización, a futuro ojo, que no hay "cerrojo institucional" que valga si el candidato no es kirchnerista puro, a pesar de los grandes esfuerzos de vigilancia epistemológica que ejerce el afrancesado don pelado Telerman, a quién mucho agradecemos esa grande tarea, cómo que no. Qué no se nos vaya a herniar Jorgito!

Acá no se trata solo de ganar elecciones sino y fundamentalmente darle continuidad al proyecto nacional inaugurado por Perón en 1946 que recondujo Néstor en 2003 y continúa Cristina a partir de 2007. Ojo a no equivocarse porque "el error" supone, además, perder las elecciones de manera contundente y en medio de la ruina política . 

Pruebas hubo, asumir como propia la agenda opositora desde el kirchnerismo es lejos de una astucia de la razón electoral, una pelotudez, muy de loser. Sucede que la vida no es tan sencilla, uno solo es lo que es y anda siempre con lo puesto y nunca es triste la verdad, che. El que quiera oir que oiga , sostenía Eva,  Nosotros somos justicialistas, no hay nuevos rótulos que califiquen a nuestra doctrina , advertía Perón y no es poco. Somos kirchneristas y punto y vamos a elecciones como lo que somos. Qué quieren inventar? Seamos serios.

El kirchnerismo tiene un piso electoral del 33% , ningún candidato per se  "mide mas" que eso y todos llegaran a ese piso con respaldo de la Presidenta.

El resto depende de los atributos diferenciales del candidato oficialista respecto a la oposición encarnada en Mauricio Macri y Sergio Massa y obviamente de la mejora de la coyuntura socioeconómica e impacto diferencial del bienestar relativo sobre el 50% más pobre de la población. No hay secretos, no se coman los amagues che. Gente grande.

Leemos al respecto:

A partir de 1949 la economía argentina entró en un período de crisis que se prolongó por alrededor de tres años y que estuvo marcado por la caída de la producción, principalmente agropecuaria. Ello indujo a una caída en el volumen de las exportaciones y, en consecuencia, de la cantidad de divisas que se necesitaban para importar equipos y bienes industriales. A esto se sumaba la dificultad de la Argentina en colocar sus productos en los mercados europeos por efecto del Plan Marshall y de la recuperación de los países centrales. Esto último contribuía a deteriorar los términos de intercambio y a contraer la demanda de productos argentinos. 

Además, entre 1951 y 1952 se produjo una importante sequía, por lo que cayeron notablemente las exportaciones agrícolas. Todos estos factores estaban indicando que la política económica implementada había alcanzado ciertos límites. En particular, la estrategia de industrialización vía sustitución de importaciones practicada hasta entonces había sido insuficiente. El sector industrial no había alcanzado una tasa adecuada de acumulación de capital y seguía siendo fuertemente dependiente de los insumos externos. Como se explica más adelante, esta situación obligó al gobierno a introducir cambios en el rumbo de la política económica. 

La crisis se evidenciaba con toda claridad en el balance de pagos. Por un lado, las tenencias de oro y divisas disminuyeron rápidamente como consecuencia del rescate de deuda externa, la nacionalización de empresas extranjeras y el aumento de las importaciones. Por otro, como resultado de la baja en los precios internacionales de los productos primarios, la caída del volumen de las exportaciones antes mencionado y la recuperación del nivel de las importaciones, la balanza comercial pasó de tener un saldo global positivo de 894,4 millones de dólares entre 1946 y 1948 a un déficit de 310,4 millones de dólares en 1951 y 490,9 millones de dólares en 1952. 

La contrapartida de ese déficit era un creciente endeudamiento con Estados Unidos, principal proveedor de las importaciones argentinas, especialmente, en los rubros de maquinarias y vehículos. Los créditos impagos con bancos norteamericanos se fueron acumulando, llegando a alcanzar la suma de 300 millones de dólares en 1949; a esto se sumaba la imposibilidad de las empresas norteamericanas de remitir utilidades debido a las restricciones cambiarias existentes. Los exportadores norteamericanos limitaron severamente su crédito y las importaciones que ese país hacía de productos argentinos cayeron abruptamente de 577,5 millones de dólares en 1948 a 157,5 millones de dólares en 1950 (2). 

La situación crítica y disputas al interior del gobierno derivaron en la renuncia de Miguel Miranda, presidente del Consejo Económico Nacional y su reemplazo por un equipo económico liderado por Ramón Cereijo (nuevo presidente de ese Consejo y ministro de Hacienda), Alfredo Gómez Morales (presidente del Banco Central) y Roberto Ares (ministro de Economía). Este reacomodamiento redundaría en una redefinición de algunas pautas de la política económica. 

Es así que en 1952 se abre una segunda fase en la que las medidas económicas deben adaptarse a un nuevo contexto más restrictivo que el que había predominado hasta entonces. Además de los factores internos mencionados, en el plano internacional se estaba expandiendo el desarrollo de las grandes compañías multinacionales, especialmente, las de origen estadounidense. Ello afectaba las posibilidades de crecimiento de las economías en desarrollo, las que quedaban ligadas a su receptividad a las inversiones de dichas empresas y tornaban un tanto contraproducentes las medidas de corte nacionalista. 

Asimismo, para entonces parecían agotados los caminos hacia una mayor redistribución de ingresos en favor de los trabajadores urbanos. El ingreso del sector rural estaba ya deprimido, lo que no permitía mayores transferencias. Dados los límites a la importación de insumos para la industria y la plena utilización de la capacidad productiva, no había margen para expandir aún más el consumo. Además, los aumentos de salarios y avances en la legislación laboral habían alcanzado un techo que no podía tocarse sin provocar aumentos en los costos o un deterioro en las relaciones laborales. 

Esta situación cuestionaba el modelo de desarrollo industrial. A ello se sumaba que desde principios de la década del cincuenta dicho desarrollo había desplazado su centro motor desde la industria liviana a la producción industrial de base. Así, las industrias metalmecánicas y químicas asumían el liderazgo y requerían, en consecuencia, mayores inversiones por hombre ocupado y una tecnología más compleja que las industrias tradicionales. Además, la necesidad de incrementar la producción de energía y lograr el autoabastecimiento de petróleo también requerían una política de inversiones de mayor envergadura. Debido a las restricciones externas de la economía argentina, gran parte de este esfuerzo quedó en manos de las empresas extranjeras. 

Ahora bien, esto generó una nueva dinámica en el plano laboral. Las nuevas industrias líderes funcionaban con una mayor densidad de capital por hombre ocupado y, por lo tanto, tenían menor capacidad de absorción de mano de obra. Por eso el empleo en el sector industrial creció muy lentamente durante los años cincuenta. Tampoco el Estado, en virtud de sus problemas financieros, tenía demasiadas posibilidades de generar empleo vía inversiones. Por lo tanto, expandir el empleo en el sector público, lejos de redundar en un aumento de la producción de bienes y servicios, originaba mayor gasto y elevaba el déficit. 

Todas estas razones motivaron un cambio de rumbo en la política económica oficial a partir de 1952. En primer lugar, se modificó la política de distribución de ingresos por medio de la imposición de límites a los aumentos salariales y la prórroga de la vigencia de los contratos de trabajo. También se creó una comisión –llamada Comisión Nacional de Precios y Salarios- que tenía la función de vincular dichos aumentos salariales con los niveles de productividad y evitar aumentos de precios no justificados. 

Asimismo, se revirtió el proceso de transferencia de ingresos mediante un manejo distinto de la política de precios del sector agropecuario que tendía a mejorarlos en relación a los precios industriales. Como señala Ferrer (1977), el intento de mantener el nivel del salario real y mejorar la posición relativa del sector rural al mismo tiempo generó un conflicto que fue solucionado mediante el otorgamiento de subsidios. De este modo, se mantenían bajos los precios internos y se aumentaba el ingreso de los productores. 

En segundo lugar, se brindó apoyo a la producción y exportación agropecuarias y se modificó el tratamiento que se otorgaba al capital extranjero. Así, fue sancionada una nueva ley de inversiones extranjeras que, entre otras cosas, permitía remitir mayores utilidades (ver Inversiones extranjeras). También se firmaron acuerdos especiales con empresas extranjeras para el abastecimiento de determinados productos y para dar impulso a las industrias nacionales (e.g., la automotriz). Asimismo, se obtuvieron créditos externos (principalmente, de Estados Unidos) para el desarrollo de determinados proyectos. 

En tercer término, se intentó poner límites al gasto público y a la expansión estatal dentro de la esfera económica. Ello se reflejó, entre otras cosas, en una caída en la tasa de empleo en la administración pública. 

En el corto plazo, estas medidas lograron revertir la situación. La producción agrícola se recuperó entre 1952 y 1953, con lo que aumentaron las exportaciones y, luego, las importaciones. En términos generales, puede decirse el nivel de actividad económica en su conjunto se reactivó. Hacia 1954 el producto bruto interno se ubicaba en un 10% por encima del de 1952, mientras que el incremento de precios había sido moderado y los salarios reales mantenían los niveles de principios de la década (3).


Viajemos, al año 1952, cuando Juan Domingo Perón crea la Comisión Nacional de Precios y Salariosque tenía la función de vincular aumentos salariales con los niveles de productividad y evitar aumentos de precios no justificados. Las medidas de control o acuerdo de precios que generó el “Pocho” lograron revertir la situación, y la inflación pasó del 38% en 1952 al 4% en 1953 y cayó al 3,8% en el año 1954. Por otra parte, en términos generales, puede decirse que el nivel de actividad económica, en su conjunto, se reactivó y pasó de una caída de 6% del PBI en 1952 a un crecimiento del 5,4% en 1953.

Hacia 1954 el Producto Bruto Interno se ubicaba un 10% por sobre el del año 1952, mientras que el incremento de precios había sido tan solo del 8% acumulado bianual, los salarios reales mantenían los niveles de principios de la década y la participación de los trabajadores sobre la renta fue la máxima en la historia nacional. 

En este sentido, la serie estadística histórica sobre la distribución funcional del ingreso muestra dos años clave: 1954 y 1974. En ambos se alcanzó la máxima participación de los asalariados en el Producto. En 1954, el registro fue de 50,1%, alcanzándose así el deseado fifty-fifty... 

Frente a esto, como sabemos, la reacción conservadora apeló al golpe de Estado para derrocar al gobierno peronista y desarticular el proceso socioeconómico que permitió conquistar la Justicia Social, conquista que siempre supuso en el país transitar etapas de acuerdos de precios. 

Cabe notar que las interpretaciones sobre lo sucedido difieren sutilmente. En oposición a varios otros análisis, Gerchunoff sostiene que bajo el primer gobierno peronista no existió una política económica específica y mucho menos un plan o estrategia de desarrollo de largo plazo. Sí existió un intento deliberado de producir una modificación sustancial en la distribución de la riqueza en favor de los asalariados (4). 

NOTAS 

1-Cf. Ferrer, 1977, p. 87. 
2-Ver Rapoport y Spiguel, 1994, p. 44-45. 
3-Ver Ferrer, 1977, p. 94. 
4-Gerchunoff, Pablo: “Peronist Economic Policies, 1946-55”, en di Tella and Dornbusch, 1989, pp. 59-85. 

hijos de la 125


Recientemente me visitaron desde la Universidad Nacional Autónoma de México , para tomar una perspectiva in situ que sirviera de constatación empírica a una tesis doctoral en sociología que tenía por objeto el estudio de la realidad política argenta en general y el kirchnerismo en particular.

Me comentaban sus autores que llegaron al país pensando que la ley de medios y el tema derechos humanos eran los ejes fundamentales del kirchnerismo y rápidamente , al tomar contacto con la militancia juvenil, habían cambiado su visión e incorporado como núcleo de sentido del kirchnerismo al conflicto desatado tras la resolución 125



buenos aires: décadas de corrupción 2




APU: ¿En qué situación está hoy la causa que investiga las irregularidades en la morgue de La Plata y que salieron a luz después de las inundaciones del año pasado?

Luis Arias: Hay una presentación de la Comisión de la Memoria y del CIAC, una ONG vinculada con los Derechos Humanos, a partir de lo que ha sido la pericia de Gendarmería Nacional en la morgue policial de La Plata (a principios de este año). Todavía estamos en etapa de prueba. En la causa relacionada con la cantidad de víctimas durante la inundación, en la que ya hay sentencia, pudimos advertir muchas irregularidades, como muertes dobles, es decir dos personas enterradas con una misma identidad.

APU: ¿Hubo cambios en la morgue a partir de esa investigación?

LA: Sí, se pasaron a retiro a varios comisarios. Pablo Vázquez, que estaba a cargo de la Superintendencia de Policía Científica, fue pasado a retiro. La morgue judicial depende de esa área. Esas sanciones no son suficientes. Vázquez fue quien nos impidió hacer una inspección ocular en la morgue, cuando había una orden judicial. Hacer eso es un delito y lo hizo de modo evidente. El juez que actuó lo absolvió, dijo que no había delito. Tampoco recibió una sanción administrativa por haber incumplido una orden judicial. Hoy ese comisario que pasó a retiro sigue cobrando su sueldo como retirado, sin ninguna consecuencia. Hay que poner la mirada en la policía científica y también en el poder judicial que avala sus procedimientos. Las muertes dobles que se constataron fueron ordenadas por un fiscal de La Plata (Marcelo Martini). Hay una complicidad del poder judicial y también del poder político que no actúa en consecuencia.

APU: A principios de este año, deslizó en declaraciones a la prensa la posibilidad de que esas prácticas que constató en la morgue platense se pudieran utilizar para casos de desaparecidos en democracia. Y habló incluso de Luciano Arruga. ¿Qué opina sobre lo que se sabe ahora, sobre la aparición de su cuerpo en una morgue de Capital Federal?

LA: No me sorprendió. Había señalado esa posibilidad, que los de cuerpos de Luciano Arruga o Julio López pudieran ser enterrados bajo esta modalidad, como muerte duplicada o NN. Finalmente, pasó eso con Luciano Arruga. No es casual que esto haya ocurrido. Es mucho más difícil encontrarlo si aparece en una morgue de otra jurisdicción.

APU: ¿Tiene alguna hipótesis sobre lo que pudo haber pasado con Arruga, a partir de lo que escuchó todos estos días?

LA: La hipótesis que manejan los familiares de Luciano Arruga es la de una situación de reclutamiento de la policía para cometer ilícitos. Esto lo denunciamos en 2009 con Julián Axat, no sólo en el caso de Luciano Arruga. Presentamos 28 causas penales donde había indicios de reclutamiento de pibes, en una situación muy vulnerable. Fuimos tratados de irresponsables. Al mes de haber denunciado esa situación el entonces ministro de Seguridad Carlos Stornelli reconoció la existencia de esa posibilidad. Esa es la hipótesis más firme sobre la desaparición y muerte de Luciano Arruga.

APU: Apelo a su experiencia como magistrado. ¿Se puede hacer una autopsia a un cuerpo que estuvo enterrado casi 6 años? Pienso en la posibilidad de averiguar si hubo o no tortura.

LA: Tengo entendido que se hizo autopsia. En relación a tu pregunta, cada cuerpo es particular, depende de muchas variables, hay que ver las condiciones en las que fue enterrado. Igualmente hay otros métodos para determinar causas de muerte, aun cuando hayan pasado muchos años. Hay que tener equipos dentro del poder judicial que se ocupen de estas cosas, no la policía. El gran tema es este: hemos cambiado leyes, se ha modificado el código procesal de la provincia de Buenos Aires, pero no hicimos la principal reforma. Esto es, la reforma de la provincia de Buenos Aires. Hay que eliminar al sector de la policía científica. La policía no debe tener médicos, no debe tener abogados. Debe tener agentes que estén en las calles para prevenir el delito. Todo lo que sea investigar el delito debe depender del poder judicial. El poder judicial no quiere hacerse cargo. Por eso lo delega en la policía.

APU: Por último, ¿está convencido que con el cuerpo de Luciano Arruga pudo haber pasado algo similar a lo que está investigando en la morgue platense?

LA: Estamos por ahora en el plano de las hipótesis, hay que investigar. Pero debemos preguntarnos por qué si el cuerpo pasó por un hospital público, y fue identificado en ese hospital público, se lo enterró como NN. Cuál es el motivo de esa situación. Si supuestamente no había intención de ocultar, por qué se ocultó el cuerpo.

buenos aires: décadas de corrupción

Por La Cámpora

Bronca. Los puños se cierran apretados contra la mesa al escuchar el relato. No existen palabras que alcancen para describir el sentimiento que genera lo que le hicieron a Luciano Arruga. No importa la filiación partidaria, siquiera el signo político, a la hora de repudiar con cada fibra del cuerpo este hecho nefasto.

Luciano era un pibe de 16 años, en enero de 2009, cuando desapareció. La Policía Bonaerense, corrompida desde hace décadas, se había ensañado con él hacía varios meses porque no había querido robar para ellos. Hoy, sabemos que lo atropelló un auto a pocos metros de un destacamento policial, el mismo día de su desaparición.

Fueron cinco años de una investigación negligente. Cinco años de una lucha incansable por parte de su familia y de los organismos de Derechos Humanos contra la complicidad de funcionarios policiales y judiciales.

Hechos como estos van claramente en sentido contrario a la política de Derechos Humanos que el Gobierno Nacional lleva adelante desde el año 2003 y merecen todo nuestro repudio. Es un crimen contra la familia Arruga, contra los sectores más humildes, y contra toda la sociedad. Pero también es un crimen contra la juventud, juventud desaparecida en los años más oscuros de nuestra historia y que hoy volvió a ser parte de la historia.

Desde La Cámpora, nos solidarizamos con los familiares y amigos de Luciano. Repudiamos enérgicamente estos hechos y exigimos que continúe la investigación, para condenar a ciencia cierta a los responsables de la desaparición y la muerte de Luciano. Sabemos que hay sectores enquistados en las fuerzas de seguridad, legitimados por una Justicia que habilita una y otra vez la persecución a los sectores humildes y a los jóvenes. Así lo evidencian también los asesinatos de Alan Tapia y Lautaro Bugatto, o la desaparición de Jorge Julio López, hechos impunes que nos duelen a toda la militancia del campo nacional y popular.

Llevamos más de diez años de conquistas sociales, en la caminata eterna que es perseguir los sueños, con la conciencia clara de que son muchísimos los flagelos que debemos combatir para defender la democracia, para que no haya más Lucianos ni impunidad.

10/22/2014

mesa nacional de granos


Por Alejandro Robba y Federico Vaccarezza. 
Economistas de la graN manKo.

En los últimos meses hemos venido asistiendo nuevamente a un nuevo capítulo de la novela oleaginosa: Con el fin de presionar al gobierno para que efectuara una nueva devaluación los productores sojeros acopiaron en silbosas durante el año el 40% de la soja producida. Pero esta vez, la suerte no estuvo de su lado: Desde que se conocieron los resultados de la cosecha estadounidense 2014 y el comportamiento moderado de la demanda china, el precio de la soja comenzó un ciclo de caída libre que nadie sabe dónde va a parar. Desde Abril a Octubre el precio ya se desplomó un 40%. ( ver gráfico)

Esto nos lleva indudablemente a preguntarnos ¿se acaba la década sojera? Probablemente no, pero la situación implica ir pensando nuevas formas de organización del mercado. Es muy factible que los grandes productores hasta hayan preferido perder plata a cambio de esmerilar al gobierno, como lo afirma en un famoso ensayo de 1943, el economista polaco Michal Kalecki (“Aspectos políticos del pleno empleo”), pero los pequeños y medianos productores, sin comerla ni beberla, quedan rehenes de las andanzas de sus propios dirigentes.

En esta situación, los productores de más de 250 hectáreas no se verán afectados ya que poseen espaldas financieras suficientes para pasar la tormenta y esperar una situación más favorable. Tampoco las grandes cerealeras se verán perjudicadas ya que son jugadores globales y conocen cuáles son los mark up (márgenes) de ganancia al vender en el mercado asiático. La situación más apremiante es sin duda, la que atraviesan los pequeños y medianos productores que indudablemente corren el riesgo de tener que salir del negocio y ser obligados a vender sus campos, incrementando más la concentración de la tierra en pocas manos. 

En este sentido, y más allá de la divergencia política oportunamente presentada con las patronales agrarias, en primer lugar está el bienestar de todos los argentinos, y en particular de los pequeños productores y trabajadores del sector. Lamentablemente, algunos señores con campera de carpincho, que han hecho lo imposible para entorpecer las políticas de desarrollo con inclusión que viene llevando adelante el actual proyecto político, solo se aproximan cuando les va mal –caída de precios internacionales, catástrofes climáticas- y piden el apoyo del Estado pero cuando ganan “las vaquitas” siempre son de ellos. Estamos ante una nueva oportunidad histórica.

Desde hace ya unos años que, cuando llega octubre y los últimos embarques de la cosecha salen para Asia, recurrentemente los operadores se niegan a liquidar las divisas del comercio para empujar a una devaluación. Esta es una cuestión cíclica ya que no hay ningún mecanismo que permita morigerar los efectos del ciclo económico del negocio oleaginoso lo que siempre desemboca en los “veranitos calientes”. Conscientes de esta situación, una forma de intervenir en este ciclo que es más político que económico, sería la creación de una empresa con mayoría de capital accionario en manos del Estado Nacional –Mesa Nacional de Granos- para participar en los mercados mundiales del negocio oleaginoso. Este proyecto, atiende a las estructuras y principios que rigen el funcionamiento actual de los mercados pero contemplando al mismo tiempo la protección, apoyo y financiamiento de la producción de pequeños y medianos productores. 

Las preguntas que inspiraron este proyecto fueron ¿Por qué el Estado nacional no puede participar en el mercado oleaginoso? ¿Es necesario volver a mecanismos de hace 40 años o se pueden adoptar estructuras acordes a los tiempos actuales que permitan al Estado participar en pie de igualdad que los operadores mundiales tradicionales? ¿Cuál es la experiencia de la empresa Estatal China COFCO en los mercados mundiales? ¿Cómo podemos replicar esta experiencia desde la Argentina? ¿Cuáles serian los beneficios? ¿Qué beneficios obtendrían pequeños y medianos productores? ¿Puede competir el Estado Nacional y ser más eficiente que las empresas multinacionales beneficiando? ¿Cuánto gana el país con estas medidas?

De regreso a Octubre, volvimos a tener la misma actitud de los grandes productores y de sus callados socios, las empresas exportadoras, de tener como rehenes a todos los argentinos, inclusive a los actores más vulnerables de su propio sector. Para evitar de una vez y para siempre recaer en la cíclica escasez de divisas y proteger al mismo tiempo a los pequeños y medianos productores en su actividad, es prioritario establecer límites y regulaciones al sector que ingresa la mayor cantidad de divisas al país. Esta estrategia, una Mesa Nacional de Granos, o cualquier otro proyecto de los que últimamente salieron a la luz, debería constituirse en una política de Estado al igual que lo sucedido con la nacionalización de las AFJP y la expropiación de YPF de manos de Repsol. Bienvenido el debate, pero los tiempos apremian, y el 2015 está a la vuelta de la esquina.

dirigencia rural: de la devaluación al derrumbe?





Los costos para la sociedad argentina de una devaluación que compense las pérdidas autoinfligidas por el sector pueden predecirse de la experiencia de este verano. Un incremento en 10 puntos en la inflación general y de 20 puntos en la de los alimentos que desgaste –hasta que se efectivicen nuevos aumentos– el poder de compra de los salarios, jubilaciones y asignaciones, afectando el consumo, las ventas empresariales y la actividad económica general. 

Menor ingreso de dólares para el país, menores ingresos en pesos para el productor, y la amenaza latente de una devaluación que afecte negativamente a la sociedad argentina indica que el verdadero acto de responsabilidad de la dirigencia rural que incentivó el stockeo de granos debería ser el de dar un paso al costado.

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